Hasta el treinta y uno de mil novecientos cincuenta y ocho [Cuba] era la mansa ovejita del manso rebano; porque nos limitabamos a malvender nuestro azucar, porque permitiamos que nuestras tierras fueran usufructuadas por los vecinos del Norte, porque nos gobernaban a traves de quislings vendidos a su oro . . . Parece que los americanos desoyen las lecciones de la Historia; con mente tipicamente feudal se empenan en hacer perdurar una situacion que hace rato esta en el mundo puesto al lado. – Virgilio Pinera, “Infierno Inesperado”